Por tercera vez fui de acampada a la finca de Erica. Si anteriormente fue por un fin de año y la otra lo hice por la nena, esta vez surgió espontáneamente. Curiosamente no puse ningún impedimento, y eso que esta vez fueron dos noches.
Había que llegar de día para aprovechar la luz solar para montar la tienda:
Mientras ellas estaban terminando, yo me dediqué a preparar una buena brasa para la cena. No fue nada del otro mundo, unos muslos y unos papas:
El calor que hizo durante el día permitió tener una velada nocturna muy amena. Laura Delia se fue a dormir a la tienda y nosotros nos quedamos a disfrutar de la noche. Durante el buen rato que estuvimos de charla, nos imaginamos que éramos dioses. Esa noche, Erica y yo, nos imaginamos que estábamos en el Olympo y nos bautizamos como Zeus y Hera:
Al día siguiente nos levantamos con idea de ir a la playa. Con algo de resaca, pero un par de baños lo solucionaba todo:
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